Tomar una decisión sobre el futuro siempre resulta algo complicado, sobre todo cuando recién comienzas la vida profesional y tienes un gran camino por delante. Uno de los temores más comunes para los jóvenes que están apunto de culminar sus estudios universitarios, es no encontrar trabajo tan solo con su título, por lo que optan por seguir preparándose estudiando un posgrado o una maestría. ¿Es lo ideal?

Lo cierto es que las empresas no solo se basan en los títulos al reclutar personal especializado, el factor determinante es encontrar a alguien con la capacidad de realizar su trabajo correctamente. Por otro lado, para aprovechar al máximo la preparación para una maestría, es recomendable trabajar previamente para poder evaluar tus intereses y descubrir el área en que te gustaría enfocarte.

Trabajar en un lugar que sea de tu interés, te proporcionará gran experiencia laboral, ampliando tus oportunidades para ser contratado en un futuro cercano. Sin embargo, cuanto más estudies tienes más posibilidades de encontrar un trabajo mejor. Volviendo al gran dilema de siempre, ¿trabajar para obtener experiencia? o ¿estudiar para adquirir nuevas habilidades?

Para encontrar una solución adecuada trata de identificar tus fortalezas, destacando aquellas cosas en las que eres bueno. Sé perseverante y mantén siempre una actitud positiva al buscar empleo, pero recuerda mantener actualizado tu perfil en las redes sociales profesionales.

En definitiva se pueden realizar las dos cosas a la vez, acoplar tus estudios con un trabajo total o parcial puede ser una buena forma de beneficiarse de lo mejor de ambos mundos. Tarde o temprano te enfrentarás a la búsqueda de empleo, pero para cualquier reclutador tus títulos no servirán de nada si no cuentas con el perfil que se requiere para resolver un problema. Así que estudia lo que en verdad te agrade, y combínalo con un trabajo donde puedas poner en práctica tus conocimientos.