En un mundo con tanta información negativa que nos llevan al desánimo y al pesimismo, no cabe la menor práctica para seguirlo fomentando. Cuando POCO vemos lo bien que hacemos, aunque sea MUCHO y cuando MUCHO vemos lo malo que nos rodea o hacemos, aunque sea POCO, necesitamos mejorar este hábito si queremos generar optimismo a nuestro alrededor, seguir adelante y tener esperanza en el porvenir.

He tomado de la literatura los términos “Divergente” y “Convergente” y sin entrar en controversias solo para crear el vocablo “PEDIACO” que son las iniciales del concepto “Pensar Divergente y Actuar Convergente”.

La divergencia de las acciones que hemos categorizado como buenas, aunque sean pocas se encamina a la búsqueda de diferentes posibilidades para maximizar sus beneficios. En cambio, la convergencia de las acciones que hemos categorizado como malas, se encamina a búsqueda de la mejor alternativa para discriminar su impacto. En otras palabras, buscaremos hacer más con lo bueno y menos con lo malo. En lugar de invertir mucho tiempo flagelándonos con las malas prácticas, hay que darle “vuelta a la tortilla”, y saber que con los errores se gana experiencia y ver lo que sigue. En cambio, es “cacarear más el huevo” con lo bueno que nos pasa y de lo que podemos hacer mejor.

Steve Jobs decía que la “creatividad simplemente consiste en conectar las cosas”, así también las cosas buenas hay que conectarlas en cadenas interminables y desconectar las malas y eliminarlas en pequeñas piezas. No se puede seguir estancado en las malas noticias hay que convergir en una sola discriminando su valor y que las buenas se hagan miles dándoles mayor valor, trayendo mayor número de soluciones a nuestros problemas.

Al practicar el pensando divergente para maximizar las acciones positivas, estaremos creando mayor número de posibilidades, siguiendo los caminos menos evidentes y más allá de los patrones convencionales, exploraremos el uso de la intuición, el ¡poder decir « ya lo tengo!! », el pensar en imágenes, símbolos, sentimientos, el tener un orden aleatorio en el seguimiento de las tareas, sin tener que explicar las cosas en un orden lógico, el tener mayor claridad en los resultados finales, el poder decir « ¡ ah, si, ahora lo veo claro! » y el procesar toda la información en forma global, y al final del día, estaremos dando un mayor número de posibles soluciones a un problema.

Al practicar el pensamiento convergente para eliminar las acciones negativas, estaremos analizando la información, identificando los detalles más importantes para movernos en secuencia, en forma lógica y planeada, de esta forma atacaremos directamente el problema y tendremos la solución.

Jorge A. Treviño Lozano