Todos hemos pasado por esto. Ese día en el que misteriosamente la alarma no sonó, no encontraste tus llaves o pasaron tarde por ti. Nos puede pasar a todos y, para la mayoría, salir tarde llena de estrés nuestra mañana.

Sin embargo, hay otro tipo de gente que llega tarde y parece que no les molesta ni el lo más mínimo.

Es seguro decir que todos hemos llegado tarde al trabajo alguna vez, pero hay algunos que llevan esto al límite y lo hacen un hábito. Lidiar con esto no es fácil pero tiene que hacerse:

Alguien siempre está observando

Esta es la primera lección que aprendes cuando tratas con un empleado que siempre llega tarde. A muchos de nosotros nos molesta cuando escuchamos la palabra “controlador,” pero algunas veces es un mal necesario y ser controlador de un empleado que siempre llega tarde es uno de ellos.

Sabemos que no quieres verte rudo o controlador, pero si dejas pasar sus continuos retardos y no haces que tus empleados se den cuenta de que lo estás notando, nada cambiará. Lo mejor es encontrar una manera gentil, pero clara para hacer que todos se den cuenta que estás al pendiente de la puntualidad. Por ejemplo, acércate a cada uno en las mañanas y salúdalos, o acércate al escritorio de un empleado cuando llegue tarde. No tienes que hacer mucho, solo hacer que noten que te das cuenta.

En casi todos los casos, es todo lo que necesitas. Solo con esto, los empleados probablemente reconozcan que llegaron tarde o te dirán su motivo para haber llegado tarde. En cualquier caso, tu staff apreciará el enfoque personal, y aunque sabrán que estás vigilando, nadie se quejará.

Ve por un café

Sin embargo, el problema puede persistir aún con tu sutil monitoreo. Cuando esto pasa es hora de llamar a la cafeína. Y por cafeína nos referimos a que invites a un café a ese empleado que sigue llegando tarde constantemente.

Si nada de lo que has hecho ha tenido efecto, ve con ese empleado y dile que te acompañe por café. En el camino pregúntale como va todo, como se siente, como está su familia, etc. Habla con él y probablemente termine diciéndote la razón por la que está llegando tarde todos los días y así pueden trabajar juntos en una solución.

El tomarte el tiempo para platicar con el y preguntar como está, le darán a tu empleado—y a ti—una oportunidad para explicar. Mientras que no todos los empleados van a tener una buena razón, si apreciarán que les des el beneficio de la duda en lugar de solo asumir y tomar medidas.

No tengas miedo de tomar acción

Si ya estás empezando a cansarte de hacer todo lo arriba mencionado, entonces es hora de tomar acción. A ningún gerente—ni empleado—le gusta esta parte, pero la verdad es algunas veces tienes que tomar medidas con un empleado para que cambie.

Después de haber usado todos los medios diplomáticos y sigue igual, la próxima vez que llegue tarde sepáralo de los compañeros e infórmale que llegó tarde otra vez y que vas a tener que reportarlo. Documenta tu conversación para el departamento de Recursos Humanos y envíale una copia al empleado para que esté enterado. Si vuelve a llegar tarde, haz lo mismo y repórtalo de nuevo para que obtengas su atención, vea que es algo serio y que arregle su despertador antes de que la situación tenga que escalar más.

 

Cada empleado tiene una curva de aprendizaje diferente, en cuanto a trabajo se refiere. Y es lo mismo para la ética laboral. Algunos necesitan solo un sutil recordatorio, mientras que otros necesitan consecuencias claras y definidas para darse cuenta. Todos llegamos tarde de vez en cuando, así que empieza tranquilo y toma medidas más agresivas sólo cuando nada más funciona.