Este es uno de los escenarios más frustrantes en la búsqueda de empleo. Aplicas a las vacantes adecuadas, estás 100% calificado para ellas y sabes que es cierto porque tienes una entrevista tras otra. Sin embargo, no llegan las ofertas.

Sigues escuchando que, aunque eres finalista, terminaron eligiendo a alguien más que “encajaba mejor”.

La buena noticia es que: el hecho de que te estés quedando en el último proceso de entrevista significa que solo tienes que cambiar un poco como manejas esa parte del proceso. Aquí te mostramos como puedes diagnosticar lo que te está faltado y como mejorarlo.

1. Estás calificado pero aburrido

Cuando recuerdas tu entrevista sientes que te fue bien, tuviste una respuesta razonable para cada pregunta y no tuviste grandes errores. Nada realmente sobresale de la entrevista, pero sientes que hiciste un buen y sólido trabajo.

Desafortunadamente, eso no es suficiente para obtener una oferta de trabajo.

Los reclutadores generalmente tienen varias entrevistas en el mismo día, incluso algunas veces, una tras otra. Incluso si estás bien calificado para el puesto, vas a encontrar que es difícil obtener una oferta si el reclutador no encuentra nada en sus notas para recordarte.

Solución

El candidato ideal debe de ser capaz de hacer el trabajo y además querer pasar tiempo con él. Piénsalo así: si un candidato hace una conexión con el reclutador, no importará mucho que le falten ciertas habilidades que el puesto requiere porque las puede aprender, digamos con un curso. Y del otro lado está el candidato que tiene todas las habilidades pero que le hace falta saber conectar con el entrevistador, probablemente se pierda entre las notas y no le hagan una oferta de trabajo.

La mejor manera de lograr establecer una conexión con otra persona es practicando. Así que no sólo ensayes las respuestas de la entrevista en tu cabeza, pídele a un amigo que te ayude y practica con él. Pídele que te diga si estás siendo muy serio o incluso si lo estás aburriendo.

2. Estás calificado pero te falta habilidad en la entrevista

¿Conoces a alguien que es super inteligente pero que por alguna razón no le va bien en los exámenes? Se ponen nerviosos, se sienten atrapados e incluso sienten que se ahogan—bueno, lo mismo pasa en las entrevistas.

Puede ser que tu cumplas con TODAS las habilidades y requisitos necesarios para obtener ese trabajo que buscas, pero una vez que te sientas con el reclutador te pones nervioso y se te van las palabras. Quizá intentaste culpar a tu jefe o a tus compañeros de alguna situación y terminaste dando la impresión de que no sabes jugar bien en equipo. O quizá hiciste preguntas que le dieron a entender al reclutador que no hiciste tu trabajo de investigación. O quizá no hiciste ninguna pregunta en absoluto.

Solución

Quizá no sea justo que tengas que “jugar con las reglas” cuando tienes la experiencia necesaria para empezar el trabajo mañana. Pero tienes que hacerlo y aceptarlo es el primer paso. Después de aceptarlo, sigue estos pasos.

Paso uno: Prepárate para tu entrevista, investiga su cultura y el tipo de personas que contratan para ver si encajarás y saber como podrás relacionarte con tu reclutador.

Paso dos: Piensa en tus entrevistas pasadas y pregúntate si hay algún momento en particular en el que te sientas desconcertad. ¿Te sientes incómodo al discutir el salario? O quizá aún no sabes que decir cuando te preguntan sobre tus debilidades. Estas conversaciones son difíciles así que está bien admitir que batallas con cierto aspecto de la entrevista.

Paso tres: Una vez que identificaste tus áreas de oportunidad, arréglalas. Si quieres a alguien que te guíe, pídele ayuda a un amigo o contrata a un especialista que te ayude.

3. Estás calificado pero desesperado

Cuando te preguntan por qué quieres el trabajo, tu dices la verdad—toda la verdad. Quizá hasta llegas a hablar del por qué esa es tu empresa ideal y como siempre has querido trabajar ahí. O quizá hasta te pones muy realista y hablas de como en ese momento tomarías cualquier trabajo para dejar tu trabajo actual.

La honestidad es la mejor opción—¿verdad? Mentira. Si parece que te están haciendo un favor al contratarte, es muy probable que el reclutador se olvide de ti y mejor escoja a alguien que le traerá beneficios a él y a la compañía.

Solución

Como en todo lo demás, es posible ser MUY honesto. Puedes decirle a tu amiga que esa receta que preparó no es tu favorita sin decirle que es la comida más desagradable que hayas comido. Del mismo modo, puedes mostrar tu pasión por la compañía al dar respuestas bien pensadas del porqué decidiste aplicar a la vacante y cómo manejarías posibles proyectos (en lugar de parecer fan de la compañía).

Recuerda, si pones todo tu énfasis en por qué quieres el trabajo, lo más probable es que no estés dedicando suficiente tiempo a los beneficios que la compañía obtendría al contratarte (lo cual es su motivación principal). Así que, por cada vez que digas algo que te encanta de la compañía, también di algo en lo que tú podrías apoyar, innovar o aportar.

 
Cumplir con todos los requisitos de una vacante puede llevarte a la puerta de una compañía. Pero para sobrepasar a otros candidatos calificados y obtener la oferta de trabajo, asegúrate que no estés cometiendo ninguno de los errores mencionados arriba.